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Por Jorge Muñoz Cerda
La forma de elaborar un programa de entrenamiento influye decisivamente en el tratamiento de las actividades físicas a realizar en este, desde un punto de vista saludable. Se debe orientar a cada alumno hacia aquellas actividades que resulten más adecuadas a sus capacidades. Todos tenemos más facilidades para realizar unas actividades más que otras, así evitaremos lesiones o decepciones que no son necesarias en la práctica marcial. Debido a lo anterior la organización de cualquier actividad programática en artes marciales exigirá unos mínimos de condición física, habilidades o destrezas. Si dichos mínimos son alcanzados por el sujeto se asegurará el éxito en la actividad y podrá disfrutar de la misma. De lo contrario no disfrutará y puede Sobrevenir la sensación de incompetencia motriz. Por otro lado, una derivación importante de este hecho supone que si el alumno disfruta con la actividad, tenderá a reproducirla en actividades cotidianas.  Hay estudios que muestran como las actividades que reúnen determinados criterios pueden incitar hacia la práctica e integrarse como actividades físicas que se llevan a cabo durante toda la vida Se debe orientar a cada alumno hacia aquellas actividades físicas o deportes que resulten más adecuadas a sus capacidades. Todos tenemos más facilidades para realizar unas actividades más que otras. De este modo, el educador debe presentar actividades variadas a través de las cuales los alumnos descubran sus motivaciones. Motivando a nuestros alumnos La motivación ha de ser otro de los puntos fundamentales de atención. Parece ser que existe una relación entre el disfrute en las clases de Educación Física y la frecuencia de práctica fuera de clase. Sobre este tema diversos estudios (Delgado y Torres; 1998) Exponen una serie de características e implicaciones didácticas atribuibles a la práctica deportiva para que sea atrayente para el alumnado: · Debe ser lúdica, para conseguir el disfrute y la satisfacción del alumno consiguiendo con ello su motivación. · Debe ser saludable, para lo cual se requiere una reorientación de algunos contenidos curriculares, evitando incoherencias entre un modelo teórico de actividad física orientada hacia la salud y una puesta en práctica de un modelo al rendimiento. · Debe ser significativa para el alumnado, tanto desde el punto de vista de consecución de metas, como desde el punto de vista de su satisfacción. · Debe permitir la autonomía del alumno, para que la formación dada a nivel escolar le sirva en su vida cotidiana, creando un estilo de vida físicamente activo. · Debe conseguir funcionalidad futura, creando un hábito de vida que le permita la consecución del bienestar personal y colectivo. · Debe aprovechar y recuperar espacios no utilizados y evitar la infrautilización de los existentes, entre los que se incluye el propio gimnasio y academia. · Debe permitir horarios flexibles en su desarrollo, y acoger la interdisciplinariedad con profesionales de otras áreas profesionales y de conocimiento. Una de las principales razones por la que los alumnos disfrutan realizando una actividad, bien sea física, deportiva o de cualquier otro tipo, la podemos encontrar en un aspecto especialmente poderoso de la motivación intrínseca, el logro. Es decir, el hecho de que los alumnos se impliquen en la realización de una tarea o actividad, le dediquen tiempo y esfuerzo o muestren interés por mejorarla, estará vinculado a que dicha tarea o actividad presenta una serie de retos a conseguir o alcanzar.  Otro aspecto importante es reforzar la autoestima esto se hace a partir de las posibilidades de movimiento y del esfuerzo que realiza el alumno, de inculcar un modo de vida activo y que se mantenga un compromiso con la vida activa, de que el alumno evolucione desde la dependencia del profesor a aprender a actuar con independencia, objetivos todos ellos ya mencionados en un programa saludable, pasa por ofrecer en nuestras clases responsabilidad y autonomía a los alumnos. Buscando correctas evaluaciones Debemos establecer que la motivación es un factor vital en la consecución de los logros. Esta relación entre la motivación y los logros que el alumno es capaz de conseguir, ha estado en la mayoría de las ocasiones en contraposición con el tratamiento y evaluaciones que las actividades físicas han tenido en las prácticas de artes marciales. La utilización de una evaluación de las capacidades de una manera normativa, habitualmente referida a patrones y tabulaciones alejados de la realidad del centro, del alumno, del contexto social y cultural en que ambos se encuentran, (Tratar de evaluarlos como samurai o como luchadores de la UFC) provoca que haya sido ampliamente criticada la presencia de unas valoraciones de las capacidades del alumno, que muy poco tenían que ver con las verdaderas aspiraciones y posibilidades de los logros que éstos podían alcanzar, viéndose de esta manera, habitualmente desmotivados y hasta ridiculizados en las comparaciones que entre compañeros se producen.  Estamos seguros de que este hecho no hace sino “desmotivar”. No se posibilita un ambiente de aprendizaje adecuado, donde el logro sea algo cercano y posible. Por tanto, deberíamos utilizar, como criterio fundamental de valoración, el esfuerzo y no el resultado obtenido. Para ello sería fundamental que el diseño de tareas y actividades de aprendizaje estuviesen al alcance de todos los alumnos, que sean capaces de realizarlas a su propio ritmo y según sus posibilidades. Otro aspecto importante para reforzar la autoestima a partir de las posibilidades de movimiento y del esfuerzo que realiza el alumno, de inculcar un modo de vida activo y que se mantenga un compromiso con la vida activa, de que el alumno evolucione desde la dependencia del profesor a aprender a actuar con independencia, objetivos todos ellos ya mencionados en un programa saludable, pasa por ofrecer en nuestras clases responsabilidad y autonomía a los alumnos. |