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Por: Jorge Muñoz Cerda y César Jiménez Yáñez
“Desde el desarrollo de los medios de comunicación en la segunda mitad del siglo XX, estamos viviendo dos historias distintas: la de verdad y la creada por los medios. La paradoja, el drama y el peligro están en el hecho de que conocemos cada vez más la historia creada por los medios de comunicación y no la de verdad. Por ello, nuestro conocimiento de la historia no se refiere a la historia real, sino a la creada por los medios.” (Kapuscinski, 2003) La verdad que escribir una crónica de opinión, siempre es algo complejo, los temas son variados, a veces la información es poca o simplemente falta inspiración. Por esa cosas de la vida el otro día me tuve la oportunidad de hablar con algunos colegas ligados al mundo de la artes marciales, el tema en cuestión irónicamente tenía que ver con mis dos mundos; la artes marciales y los medios de comunicación. Más que intervenir en el tema prefería mantenerme al margen y remitirme a escuchar lo que mis colegas opinaban. A los minutos de conversación pude notar un serio desconocimiento respecto de la materia. Algunos aspectos que llamaron era el hecho de cómo ellos atribuían valores a los medios de comunicación convirtiéndolos en verdaderos voceros de la verdad. Es así como decidí escribir esta pequeña crónica aclaratoria, la cual tiene como base los trabajos de investigación realizados con mí colega y amigo César Jiménez Yáñez, quien actualmente cruza sus estudios de magíster en la Universidad de Baja California en México y es una de las personas más brillante que conozco. Medios de comunicación Partamos aclarando que con el surgimiento de las civilizaciones y las relaciones de poder político, el estar informado era, es y será una necesidad; por lo que la comunicación como reproductor de los procesos sociales pasa a ser un factor fundamental para el desarrollo de la sociedad. Aristóteles definió al hombre como un ser social por naturaleza. Este aspecto social del ser humano hace que una de las bases fundamentales de la civilización se encuentre en la información, en su intercambio y el conocimiento de los hechos que permitirá a las personas tomar decisiones y prever escenarios posibles. Con el devenir de la historia, los medios de comunicación existentes en las diferentes sociedades han tenido un rol fundamental como motores de transmisión del pensamiento. Con la llegada del siglo XX, los medios de comunicación han protagonizando la mayor transformación (política, económica y social) conocida en la historia de la humanidad. Gracias a ellos se han generado un sin número de cambios sociales relevantes en la sociedad moderna, por lo que la idea de posicionar temas políticos y sociales como necesidad social está supeditada a la construcción de mensajes y entrega de información a través de ellos.   
La Influencia de los medios sobre nuestras imágenes del mundo es notoria y real, ya que éstos influyen en muchas facetas de nuestra vida cotidiana, a veces sin darnos cuenta. Nuestro modo de vestir para ir al trabajo, el camino que elegimos a veces para llegar a él, los planes del próximo fin de semana, nuestros sentimientos generales de bienestar o de inseguridad, el enfoque de nuestra atención sobre el mundo más allá de la experiencia inmediata y nuestras preocupaciones sobre los temas del día, están bajo la influencia cotidiana de los medios de comunicación. Debido a lo anterior no es arriesgado plantear que debido a los medios de comunicación las personas han cambiado sus costumbres, condiciones de vida y necesidades, comportándose de acuerdo a lo que ven, oyen y leen, muchas veces sin siquiera cuestionar o analizar esto. Estas imágenes de la realidad social que provienen de los medios de comunicación, las cuales por lo general no son cuestionadas por sus receptores, les da a éstos la capacidad de transferir relevancia a los temas de su interés a la agenda de la sociedad a través de su práctica diaria de estructuración de la realidad social y política, organizando, definiendo y estructurando conceptos de interés social como desarrollo, economía, participación ciudadana, etc… Construyendo realidades Como seres sociales, la base de nuestra comunicación individual está en la interacción constante con nuestro entorno, tenemos pues que la interacción diaria definida como un proceso interpretativo del mundo tiene como resultado lógico una interpretación subjetiva del mundo, este mundo es la realidad, entendida esta última como fenómeno externo al individuo, preexistente a él. Así el individuo crea imágenes, percepciones y representaciones construidas a partir de fenómenos objetivos concretos y reconocidos por otros. Por lo que la cotidianeidad o interacción diaria, es una realidad dada. En el proceso de aprendizaje social, los individuos incorporan nuevos elementos a su conocimiento de la realidad cotidiana; es decir, el conocimiento de la vida cotidiana no es un fenómeno cerrado o estático, ya que siempre está siendo modificado por elementos que provienen de la experiencia vital y que se constituyen como nuevas prácticas sociales.  
La socialización, como modo de reproducción de identidad a través de la comunicación social, trata de la integración de imágenes o contenidos culturalmente significativos y específicos en una visión del mundo y de la sociedad. Las instituciones encargadas de la transmisión de significados tienen por misión obtener una respuesta social de reconocimiento sobre la legitimidad del status quo. Toda transmisión de significados entraña procedimientos de control y no sólo de legitimación. Así, las instancias reproductoras han de incorporar las concepciones desviadas dentro del universo simbólico o modelo de mundo vigente. Las instituciones al llegar a crear pautas de conductas tipificadas, controlan el comportamiento humano estableciendo dichas pautas que guían su actividad en un sentido determinado en oposición a otros muchos que podrían darse. Estas pautas de conductas constituyen significados socialmente compartidos que se sedimentan en la conciencia del grupo social y quedan estereotipadas como entidades reconocidas y memorizadas. Los medios de comunicación como instituciones legitimadas y con un alto grado de credibilidad, producen significados que se gravan poderosamente e indeleblemente en la conciencia y se constituyen como conocimiento que se reafirma en todo el entrabado simbólico de la cultura. Su lenguaje altamente especializado en el universo icónico-simbólico produce intensas identificaciones del yo con las tipificaciones de las acciones que muestran. Los medios de comunicación crean roles de comportamiento que tienen la función de mediadores entre sectores específicos del cúmulo del conocimiento, no sólo en el sentido cognoscitivo, sino también en el conocimiento de normas de conducta, valores y emociones.  
Es así como los medios de comunicación construyen lo real, seleccionando aspectos del mundo que aparecen filtrados ante nuestros sentidos. El conocimiento que proporcionan pone en juego nuestras capacidades cognitivas, si no que también emocionales: Ante ellos se ríe, se llora y todo esto genera circunstancias que favorecen nuestra identificación con su discurso, apropiándose de este modo de los significantes que exponen a las personas en una dialéctica entre la auto-identificación y la identificación que los medios hacen de ellos. Volviendo a lo que dijo Kapuscinski, no todo lo que vemos, leemos o escuchamos responde a nuestra realidad, lo que vemos es creado y responde a intereses e ideologías, las cuales muchas veces se contraponen a nuestro valores. |