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 Por: Jorge Muñoz Cerda
Vivimos en un mundo globalizado, que nos absorbe cada día presentándonos un sin número de oportunidades y amenazas, es en este contexto donde local toma fuerza, se revaloriza y nos llama a hacer participes como actores centrales. La sociedad humana ha sufrido profundos cambios en los últimos años. Su complejidad justifica y contextualiza adecuadamente una premisa que cada día adquiere mayor relevancia, más que una época de cambios, se vive un verdadero cambio de época. Este traspaso proyecta a la humanidad hacia una nueva etapa de desarrollo el cual debe estar necesariamente orientado a superar los grandes problemas y déficit sociales. Pero la pregunta es cómo lograr el desarrollo en un sistema político económico social basado en la glorificación del capitalismo desenfrenado como el único modelo económico posible y deseable, el cual según sus seguidores es garantía de democracia, desarrollo y oportunidades. Cómo lograr Desarrollo en un sistema donde se hace creer a las personas que el rumbo de todo lo humano depende de unos parámetros económicos cuyo manejo está más allá del alcance de la mayor parte de los hombres, de modo que se les aboca a la pasividad y al individualismo. Individualismo ilusorio, por otra parte, ya que apenas queda espacio para la iniciativa en la hiberburocratización y el corporativismo de la economía y de la política actuales; lo cual, además de marcar el recorrido de un insalvable circulo vicioso, sirve de coartada moral para justificar la actitud pasiva muy útil para los dueños del poder frente a las grandes atrocidades, derivadas en casi todos los casos de las grandes desigualdades económicas que impone el nuevo orden mundial. Es claro que los modelos tradicionales de desarrollo están en crisis en todo el mundo, y el costo de las políticas de desarrollo aplicada, sin duda, ha sido alto para muchos sectores sociales. No se puede negar que se ha producido un crecimiento económico el cual tiene como características principales enormes desequilibrios económicos, políticos, sociales y territoriales. Lo irónico de esto es que para muchos estos problemas en los modelos se producen por determinismos del sistema que son propios de estos.   En nuestro país se han realizado a lo largo de muchos años, por parte de los diferentes gobiernos, una serie de planes encaminados al desarrollo social, los cuales tienen como población objetivo a las personas sumidas en la mayor pobreza y que, por lo tanto, requieren de ayuda externa para poder cumplir con su rol en la sociedad. esta situación generalmente a dado origen al desarrollo de políticas paternalistas, donde la ayuda proporcionada a las personas ya sea partir de organizaciones o instituciones de carácter gubernamental o no gubernamental repercutía en un desarrollo de planes sin la participación de la población beneficiaria, y cuando ésta se involucra no se tienen en cuenta sus capacidades. Esta lógica ha ido progresivamente cambiando, es así como el informe sobre Desarrollo Humano en Chile del año 2000 se subtitula “Más sociedad para gobernar el futuro”. En este subtitulo están implícitas dos ideas centrales: a) Desde la mirada del Desarrollo Humano se dice que el futuro no tiene pilotos automáticos ni está predeterminado y, por lo tanto, puede ser moldeado. b) Sin embargo, apropiarse del futuro depende de las capacidades sociales existentes. El desafío se plantea, entonces, debido a que hoy es el fundamento del vínculo social, lo que no se puede asumir como obvio. Antes bien este se vuelve problemático y su potenciación se instala como desafío primordial para el Desarrollo Humano en Chile. “Gobernar el futuro es una tarea colectiva”. El desarrollo Humano aspira a construir sujetos sociales capaces de incidir en la manera en que se desenvuelven sus vidas. Para ello, lo esencial es orientarse hacia la concreción de las aspiraciones de las personas como verdadera medida del éxito de una sociedad.   Es en este escenario donde las personas vinculadas a implementar planes de desarrollo conozcan y revisen algunos conceptos que han configurado las políticas y actuaciones del desarrollo que han venido dando en las últimas décadas. Desde la perspectiva del desarrollo, durante la última década Chile ha tenido una evolución paradójica. Los indicadores macro demuestran resultados positivos: un crecimiento económico sostenido, una reducción en los niveles de pobreza y un mayor desarrollo humano. En general, se atribuyen estos logros societales a los procesos de modernización que ha impulsado el país y a su creciente inserción internacional en la globalización mundial. No obstante, se constatan problemas más profundos en la sociedad: un desempleo con raíces estructurales; una creciente y arraigada desigualdad (en ingresos y oportunidades); procesos de integración social rígidos y limitados; y sensaciones de inseguridad, frustración y malestar en el pueblo chileno. Esto último tal vez es lo más preocupante, y constituye un reflejo de que las personas se sienten poco partícipes en la modernización. Uno de los desafíos actuales más importantes del desarrollo en Chile es facilitar procesos que hagan partícipes a las personas en la sociedad y en el desarrollo. De hecho, una interpretación del desarrollo es el empoderamiento de las personas para reconocer sus necesidades económicas, sociales y culturales, y buscar soluciones a éstas. Por lo tanto, una meta clave del desarrollo es que las personas, y los colectivos, sean capaces de moldear sus propios procesos y proyectos de desarrollo y que se hagan activos en éstos.  En Chile, durante los últimos diez años ha habido una revalorización del ámbito local y de la participación. Además, en la sociedad civil se observa la formación de movimientos ciudadanos incipientes (ecologistas, urbanos, étnicos) y la existencia de algún financiamiento por agencias autónomas donde el desarrollo local tiene cabida como estrategia. El proceso de descentralización a jugado un rol importante en este proceso, gracias a este se han concretado reformas en la estructura institucional, administrativa y financiera del Estado, que han afectado ámbitos como la democratización y representación política, la aplicación de la política social, y la participación de las comunidades y autoridades locales en la definición del desarrollo económico y social de sus territorios. No obstante, el desarrollo local aun no ha tenido lugar explícito en las prioridades públicas. Asimismo, el desarrollo local, como concepto, tiene interpretaciones diversas y cambiantes dentro de los agentes privados y públicos que actúan en esta área. Además, existen tensiones para la puesta en marcha de cualquier estrategia local, generadas tanto a causa de los intereses corporativos del gobierno central, como por los intereses clientelitas que suelen surgir dentro de los ámbitos locales Actualmente en el país no existen políticas públicas que orienten a los diferentes territorios a lograr un desarrollo desde su base, si bien es cierto se ha avanzado en esta materia aún el peso de centralismo golpea al país, El desarrollo local aún es mirado desde el plano central, donde elaboran planes y programas, los cuales muchas veces dictan de la realidades locales en las cuales son implementadas y es aquí donde hace falta un cambio de mirada en la política.  Las políticas y estrategias orientadas al desarrollo desde lo local en Chile deben ser evaluadas, entendiendo que la iniciativa capaz de producir efectos de desarrollo local no es una acción aislada llevada adelante por un individuo o por un grupo. Se trata más bien de iniciativas generadas y procesadas dentro de un sistema de negociación y de conflicto permanente entre los diversos actores que forman una sociedad local. La articulación de las distintas iniciativas deberá desembocar en la creación de instituciones adecuadas que sirvan de marco a la situación de negociación entre diferentes lógicas Si bien es cierto lo recientemente escrito pareciera que no corresponde al mundo marcial, quiero dejar en claro que los artistas marciales, tenemos una gran responsabilidad de lo que ocurre en nuestro entorno. Las artes marciales no se construyen sólo en el dojo y el gym, se construyen siendo actores responsables en nuestras comunidades y sociedades, manteniéndonos informados y siendo participes de los procesos. |