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Si bien las artes marciales, así como los deportes de combate, se encuentran inmediatamente asociados a la figura masculina, es interesante rescatar la importancia que pueden cobrar en la vida de la mujer que practica.
  Paloma Fabrykant - Gina Carano En el Japón antiguo, cuna de las artes marciales tradicionales, los guerreros Samurai salían a emprender la guerra para proteger a sus amos. Pero las mujeres también debían estar bien entrenadas, ya que sobre ellas recaía la grave responsabilidad de cuidar el hogar y los hijos cuando los hombres no estaban. Hoy día, aquí en occidente, ni el hombre ni la mujer entrenan para la guerra. Lo hacen para la defensa personal, para el acondicionamiento físico, para la salud, para la trascendencia espiritual, o simplemente por la belleza del arte en sí.   Hoy día, aquí en occidente, la mujer ha demostrado dominio en todos los campos que antiguamente sufrían la total hegemonía masculina. Para ella el arte marcial es una conquista más en este plano. La mujer de hoy ya no se queda en casa, sino que sale a trabajar, consigue su propio sustento, busca su realización personal y no por eso olvida su función ancestral de proteger el hogar y la familia. Para la mujer de hoy, el arte marcial es una forma refinada y hermosa de expresar su nuevo rol ante la sociedad. |