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 Por: Jorge Muñoz
En la actualidad, la promoción de la práctica regular de actividad física y deportiva se ha convertido en uno de los objetivos esenciales en la política educativa en diferentes países Numerosas investigaciones destacan que una adecuada práctica de actividad físico-deportiva contribuye al bienestar y calidad de vida en nuestra sociedad Una práctica de actividad físico-deportiva realizada bajo unos determinados parámetros de frecuencia, intensidad y duración está encuadrada dentro de los modelos o estilos de vida saludables.   Existen, a su vez, numerosas investigaciones que establecen relaciones significativas de la actividad físico-deportiva con otros hábitos saludables, tales como las mejoras en la condición física, hábitos de higiene corporal, a alimentación equilibrada y descensos en el consumo de tabaco y alcohol Así mismo, desde una consideración holística de la salud, son de destacar los beneficios psicológicos y sociales de la misma que convierten a la actividad físico-deportiva en un factor primordial para la contribución al desarrollo personal y social armónico en escolares y adolescentes, teniendo una marcada influencia en los hábitos de práctica durante la edad adulta. Pese a los beneficios anteriormente mencionados diversas investigaciones en de corte sociológico han constatado un descenso progresivo de la práctica físico-deportiva desde la etapa escolar, acentuándose de manera alarmante en la adolescencia Recientemente, un estudio comparativo sobre los estilos de vida de los jóvenes europeos entre 12 y 15 años de edad señala una disminución muy significativa en la práctica de actividad física entre los 12 y los 15 años, siendo mucho más acusada en las adolescentes de genero femenino. Entre las posibles causas que dan explicación al descenso progresivo de la práctica físico-deportiva se destacan las siguientes: • El sistema educacional tradicionalmente ha dado una escasa importancia a la educación física, aunque es obligatoria en los currículos escolares, es deficiente en calidad y el tiempo destinado a este subsector en los establecimientos educativos es reducido, únicamente tres (3) horas en educación básica y dos (2) en enseñanza media. La duplicación de jornadas escolares en las ciudades ha contribuido a la virtual desaparición del deporte escolar, principalmente en los estratos de menores ingresos. El esquema educativo actual da mayor importancia a otras áreas en calidad, tiempo y espacio a las cuales se les dedica las varias horas del día, lo que genera entre otras cosas altos índices de stress en los alumnos • El planteamiento psicopedagógico de la Educación Física parece no haber estado orientado hacia la incorporación del ejercicio físico al estilo de vida, poniendo mayor énfasis en el cumplimiento curricular. • El sistema escolar ha puesto gran énfasis en las tareas escolares a realizar fuera del horario escolar (deberes), yendo en detrimento de otras como el ejercicio físico. • El practicar deporte no se fomenta como un valor cultural tan importante como otras conductas que implican sedentarismo, tales como tener buen, televisor, equipo de música, ordenador, estar conectado o Internet. Además entre los escolares, está mejor visto el consumo de espectáculos deportivos que su propia práctica, a la vez que la información deportiva es orientada casi exclusivamente al deporte profesional. Es claro que los adolescentes generan prácticas y conductas que generan estilos de vida los cuales van a ser determinados por sus reacciones habituales y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante sus procesos de socialización. Estas pautas se aprenden en la relación con los padres, compañeros, amigos y hermanos, o por la influencia de la escuela, medios de comunicación, etc.  Dichas pautas de comportamiento son interpretadas y puestas a prueba continuamente en las diversas situaciones sociales y, por tanto, no son fijos, sino que están sujetos a modificaciones lo que genera el conjunto de patrones de conducta que caracteriza la manera general de vivir de un individuo o grupo. Es aquí donde las actividades deportivas y en especial las artes marciales juegan un papel fundamental, ya que a través de ellas podemos generar estilos de vida positivos. Su contribución puede llegar a ser determinante en la creación de hábitos positivos de comportamiento, centrados fundamentalmente en la práctica regular de actividad físico-deportiva como elemento esencial para la consecución de calidad de vida, que desde la práctica deportiva quedan cubiertas de la siguiente manera: • Necesidades fisiológicas. Es un punto claro en las conclusiones de la mayoría de investigaciones que la actividad física contribuye a la regulación funcional del organismo. • Necesidades de seguridad. Cubiertas desde el punto de vista de la contribución de la Educación Física al orden y la aceptación de las reglas dentro de un sistema social establecido. • Necesidades de pertenencia. El carácter social de la práctica deportiva reafirma la necesidad de pertenencia a un determinado colectivo social, al cual debemos ofrecernos para ser o no aceptados. • Necesidades de estima. La práctica físico-deportiva contribuye al conocimiento corporal, generando vivencias positivas que contribuyen a desarrollar la autoestima. • Necesidades de autorrealización. Con la práctica física se incide en el desarrollo de la sensibilidad, apreciación de la belleza, justicia que se incorporan al bagaje personal del sujeto.   Dado los anteriores argumentos como pedagogos marciales una de nuestras misiones es contribuir a la formación integral de nuestros alumnos y satisfacer las necesidades respecto a la práctica del deporte, la educación física y la recreación como elementos integradores y facilitadores de prevención en salud, drogadicción, violencia, desarrollo comunitario y educativo creando una cultura de vida a través de la práctica del deporte, la educación física y la recreación, mediante la planificación, organización, divulgación, fomento, coordinación, desarrollo y control de diferentes actividades. |